MIS EXPERIENCIAS COMO PERRA

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MIS EXPERIENCIAS COMO PERRAParte 3Después del sacrificio y la toma de posesión por mi Dueño, quedé en el suelo tirada y llena de fluidos y meos de mi Dueño y su gorda esclava. Esta, me limpió y secó con una toalla de baño y toallitas húmedas. Se entretuvo en untarme el coño, por dentro y fuera con una pomada que me daba frio. “Esto reducirá el escozor del coño” me decía, mientras rodaba su dedo dentro de mí. Al terminar, se fue y volvió al poco, llevando un bowl en cada mano. Los dejo en el suelo, ante mí. Uno tenía agua y el otro lo que me pareció una pasta de arroz con trocitos de carne. “Come perra, y ya sabes que los a****les no usáis las manos o las zarpas” dijo empujando con el pie, el recipiente. Yo estaba famélico por lo que hundí el hocico en el arroz y comí casi con desesperación. Estaba bueno y el agua, fresca. Yo solo veía los pies de ella y oía su risa burlona. “Vaya, se ve que la perra tiene hambre” Entonces, metió uno de los pies en el cacharro de la comida, removiéndolo y pringándoselo todo. “Ahora cómelo todo y déjame los pies limpios a****l” Lo hice como me dijo, acabe la comida y le lamí los pies y entre los dedos para quitarle todo trazo de comida. Cuando creí que había terminado, me dio una patada en la barriga “Aun lo tengo sucio” me dijo enseñándome la planta. La tenía muy sucia de ir siempre descalza y con algún resto de comida, por lo que se lo lamí a conciencia. Estábamos en el porche de la casa y me señaló un rincón, donde había en el suelo, un colchón. “Bien, ahora tírate allí y duérmete” Así lo hice. Enganchó al collar una cadena y el otro extremo una argolla de la pared y se fue. Me encontraba a gusto allí tirado, podía dormir y con las tripas llenas, me entró una somnolencia muy agradable, por lo que quedé dormido casi enseguida. Me desperté con la luz del sol. Hacia un calorcito agradable y me notaba descansado.. Noté movimientos y levantando la cabeza, vi que mi Dueño, estaba sentado a la mesa desayunando. Únicamente llevaba puesto una pantaloneta de baño roja. Su cuerpo grande barrigón y peludo, lucia al sol como el de un dios. Su esclava estaba a cuatro patas, lamiéndole los pies. Miró hacia donde yo estaba. “Vaya, mis perros ya se despiertan” dio unas palmas. “Vamos, vamos, venir aquí perritos, ya habéis dormido bastante. Yo no pude por la cadena que me sujetaba a la pared. “Suelta a la perra, inútil” le gritó a la esclava, dándole una patada en la cara. Aquella vino hacia mi soltándome la cadena. y apoyé la cabeza en su muslo. “ Muy bien, (decía acariciando la cabeza) habéis dormido bien perros?”. Yo lancé un tímido ladrido de asentimiento. Siguió acariciándonos todo el cuerpo y terminó con una palmada en el culo. “Tu puta, llévatelo a dar una vuelta por el jardín y que haga bahis siteleri canlı sus necesidades mientras termino de desayunar” le ordenó a su esclava. Aquella, me sujetó con la correas al collar y llevándome a cuatro patas, me bajó del porche, llevándome al jardín. Ella llevaba un arnés de cuero y sujeta a su muslo vi una fusta. Hacía rato que me estaba meando, pero me cortaba mucho. Me decidí y acercándome a un árbol levanté la pata, y en ese momento un fuerte fustazo en el culo, me hizo gemir. “Sólo los machos levantan la pata al mear. Tú no lo eres” me chilló la gorda. Otro fustazo me hizo entenderlo a la primera. De modo que abrí las patas traseras y agachando el culo, me puse a mear. Siguió el paseo hasta la trasera de la casa, donde vi un rincón con el suelo de azulejos, un desagüe con rejilla en el centro y una manguera en la pared. La gorda, me soltó diciendo “ya sabes lo que tienes que hacer, vamos”. Me dirigí al centro del recuadro. Pero no podía. Era mi primera vez en esas condiciones. Estaba sudando de vergüenza y solo miraba al suelo. Un fustazo y una advertencia “O cagas como una perra o te meto la manguera a presión y te sale el agua por el hocico.” Y la confirmó de nuevo con la fusta. La creí capaz de hacerlo, por lo que mansamente, separé las patas traseras, abrí las nalgas e hice un tímido intento. “Vamos, perra, haz más fuerza. Así, ya se te abre el agujero. Un poco más, aprieta. Ya te sale, bien.” Noté cómo me salía, cayendo al suelo. Entonces, cogió la manguera y se puso a limpiarme. “Así será todos los días. Cagaras y mearas al aire libre, a cuatro patas y sin ninguna intimidad. Para eso quisiste ser una perra. Y te aviso que todo esto se está grabando en la cámara de la pared, para que el Dueño lo vea y juzgue mi trabajo de doma”. Otra vez las correas y nos llevó al porche.Mi entregaNos recibió el Dueño, que ya había desayunado. “Cómo se ha portado la perrita?” “He tenido que usar la fusta” dijo la gorda. “Estaba muy cortada y no podía. Pero al final, lo ha cagado, pero muy poco”. El Dueño me cogió del collar y me forzó a mostrarle el culo. Me pasó la mano por las nalgas “Vaya, le has dado fuerte. Pero es preciso. Pobre perrita”. “Bueno, puta, tu túmbate a su lado”. Así lo hizo ella, se sentó en el suelo con las nalgas descansando en sus talones, pegada al macho. Yo no sabía lo que iba a pasar, pero suponía que nada bueno para mí.Mi Dueño, se agachó y me cogió por una oreja retorciéndomela y estirando de mí. Me hacía daño y solté algún quejido, pero no hizo ni caso. “vamos, tengo trabajo contigo y es pronto para quejarse” Se sentó en un mullido sillón sin brazos, y tirando de mi por la oreja, me tumbó sobre sus muslos. Noté cómo sus manazas me apretaban las nalgas, me canlı casino siteleri las separaba y volvía a apretar sin ninguna delicadeza. “Hermoso culo” decía mientras seguía con sus manoseos.Acto seguido me cayó una lluvia de azotes muy fuertes. Aguanté todo lo que puede sin queja. Cuando paró, me acariciaba el culo con suavidad. Notaba un dedo acariciarme el agujero y cómo se introducía con delicadeza. “Relájate que es sólo el principio” decía acariciando. Sin previo aviso, empezó otra tanda de azotes más fuertes. No paraba. Era una tanda más larga que la anterior. Yo no podía más me dolía mucho. Empecé a gemir, a patalear y estaba a punto de llorar. Parece que esto le excitaba, pues lejos de parar, aumentó el ritmo y la fuerza de los golpes. Chillé y gemí más fuerte. Como a lo lejos, oía su voz alterada por el esfuerzo. “Entiende que esto es preciso. Quiero conseguir el sometimiento perfecto y al 100%”. Seguía azotando. “Ya lo tienes muy rojo, pero aún le falta un punto”. Y siguió, hasta que se puso en pie, dejándome caer al suelo, con el culo ardiendo, dolorido. Me quedé allí, viendo cómo se secaba el sudor que perlaba su frente y le caía por todo el cuerpo.Se dirigió a su esclava “ponle la pomada del culo, mientras me refresco”. Ella vino con un bote de pomada y sujetándome con un pie en la espalda, me untó el culo extendiendo la pomada por toda la superficie de las nalgas. Y riéndose con mala leche “Esto no es nada. Es solo la primera parte. Todos los días tendrás sesión de azotes”. Sinceramente me acojoné de verdad. Noté un gran alivio en el culo con la pomada era fresquita. Pero mi Dueño volvía. Se había tirado a la piscina y cambiado de pantaloneta. Estaba fresco.Se sentó en el sillón con las piernas abiertas. “Sigamos. Ven siéntate aquí”. Me dijo señalando su muslo izquierdo. Me senté como dijo y en esa posición mi cara quedaba a la altura de su pecho, casi del cuello. Cerró las piernas, quedando las mías aprisionadas entre sus muslos. Su brazo izquierdo lo pasó por mi espalda abrazando la cintura. Su mano derecha, la pasaba por mi cara, el pecho, la barriga, los muslos, en una caricia que me descolocaba pues a la vez me besaba el cuello con mucha delicadeza. Lo que pensé que sería dolor, se convirtió en unas caricias amorosas y dulces. Me relaje, apoyé mi cara en su peludo pecho y mientras acariciaba el mío, saqué la lengua y lamí su poderoso pecho. “Así, eso es lo que quiero. Tu sumisión. Pero necesito más”. Justo en ese momento, un terrible dolor en un pezón, me hizo chillar. Me lo estaba retorciendo con todas sus fuerzas, sin piedad. Retorcía y estiraba brutalmente. Mientras, me besaba el cuello y me hablaba suave en la oreja. “Aguanta bonita. Ya te he dicho que es preciso. Chilla casino şirketleri si lo necesitas” El dolor era horrible. Paró de golpe y suspiré, pero soló cambiaba de pezón. Volvió la terrible tortura. Apretó retorció y estiró con auténtica crueldad. Chillé y me puse a llorar. Las lágrimas me caían y se mezclaban con los mocos y la baba. Yo no sé qué pensaba, podía dar un empujón echar a correr y escaparme…pero algo me lo impedía. Justo con esa reflexión, cesó la tortura. Me abrazó con fuerza contra su pecho, ensuciándose con mis lágrimas y babas. “Muy bien,” me acariciaba y besaba con cariño. Yo no dejaba de llorar. “Sigue llorando, desahógate. Te he dejado los pezones morados y sé que te he hecho mucho daño” Decía mientras me besaba “vas a ser una perra muy buena. Estoy seguro”. No me explicaba lo que me ocurría, a pesar del dolor y la brutalidad con que me había tratado, estaba lamiendo su pecho entre lágrimas. Y sus caricias, sus besos y sus palabras, me confortaban. No sentía deseos de escaparme.Cuando notó que yo estaba más tranquilo, me dijo que separara las patas. Noté que su mano derecha bajaba por el vientre hasta las ingles y los genitales. Su manaza me cogió los testículos y estirando un poco, me los separó del cuerpo, hasta tenerlos bien cogidos. “Bueno perrita, queda una última prueba por hoy. Notarás que tengo en mi mano tus testículos. Te los voy a apretar con todas mis fuerzas e intentaré reventarlos”. No lo pude evitar, me meé de miedo en ese instante sobre sus piernas, el sillón y suelo. Y empecé a llorar amargamente de nuevo. “Te doy la oportunidad de que en este momento, te vayas y aquí no ha pasado nada. Pero ten en cuenta, que tus lágrimas, tus babas por dolor y tu meada de miedo, son el placer de tu Dueño. Tú decides”.No lo pensé mucho. Incliné la cabeza sobre el pecho. Se lo besé y empecé a lamérselo de nuevo. Noté que entendió mi actitud, pues en ese momento, empecé a notar un dolor horrible, oscuro. Lo estaba haciendo, apretaba con saña y fuerza en su intento de reventar mis testículos. Estiré mi cuerpo al máximo y recuerdo que lancé un aullido terrible. Lo siguiente que recuerdo, fue que estaba tirada en el suelo, lleno de mis meados, con un terrible dolor en las ingles. A lo lejos, Oía a mi Dueño que hablaba con la gorda. “Ponla de rodillas, levántale la cara y ábrele el hocico” noté cómo me ponía en esa posición y miré, ya más despejado, hacia arriba. Vi a mi Dueño, completamente desnudo y las piernas abiertas, encima de mí. Se cogió la polla y sin descapullar, empezó a mear en mi boca que su esclava mantenía abierta con el sistema de cerrarme las narices. “Trágalo todo”. Me atragantaba, no podía tragar todo. Notaba por todo mi cuerpo, el meado caliente y abundante de mi Amo. Cuando terminó, mi estado era lamentable, Me empujó con un pie tumbándome en el suelo. Vi que mis testículos estaban morados.“Bien perra, que crees que debes hacer ahora”Solo se me ocurrió arrastrarme hasta él y abrazando sus piernas, lamí mansamente, sus pies sucios.

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